lunes, 1 de abril de 2019

Desaparecido en Venice Beach

Había quedado en el tintero (además de la noche en long beach que, cri cri, se decidió no hacer) pasear por Venice Beach, una ciudad costera, pegada a Santa Mónica. El domingo era día más que libre pero ya sabíamos que Noe iba a ir y Barbarita también porque ya que no había podido hacer los cementerios y otras cosas, esa ciudad no me la iba a perder.
No sabía nada de ese lugar más que tenía playa, había mucho hippie de verdad y mucho mural o "street art" como llaman acá a cualquier expresión artística... en la street (calle).
Otra vez todas nos acoplamos al plan de Noe que no sé si tenía pensado relajar al menos un rato de nosotras o no... jamás se la nota contrariada, realmente le pone un espíritu que da envidia.
Como siempre nuestros amigos de Uber nos alcanzaron y esta vez salió bastante más que los otros porque parece que la tarifa varía según el día, el horario, la demanda... en fin, ya estábamos en el baile y para eso vinimos: bailar (aunque después algunas paguemos el baile hasta 2020).
Lo único que sí sabía es que después no iba a volver a la calle céntrica de Santa Mónica porque... ¡basta! necesito dejarme resto para la semana que queda en Las Vegas... ahí sí "descontrolo" (hablo de dinero).
Por suerte no era la única que no pensaba repetir el shopping... o al menos no ahí que era todo tan bello como inaccesible para mí. Me daba un poco de "culpa" dejar "sola" a 220 que tenía que volver sí o sí porque así como es enchufada es colgada y antes de ayer, había dejado sobre el mostrador de un negocio su súper cámara Sony con flor de objetivo y bla bla. Es tan grande la suerte que la acompaña que una buena vendedora vio la cámara y le dijo se la guardaba para el domingo que ya estaba el plan de volver más o menos por la zona. Todo, obvio, fue gracias a más de un llamado al local en cuestión que hizo Noe. 220 de la bronca había quedado impávida e increíblemente quieta.

Llegamos a Venice como siempre más tarde de lo planeado. Bien para la insolación del mediodía, estábamos listos para caminar por la costanera al rayo del quemante sol que ya llegaba a los 28 ° C.
Surfistas, Hippies, artistas, marihuana, palmeras, patines, patinetas, marihuana, montaña, mar, gorras y remeras californianas... todo eso y más era Venice Beach que estaba explotada de gente. Los jóvenes camiban bailando, cantando rap o como sea que se llame lo que se usa ahora. Muchas clarividentes. Mucho hippie viejo, pero hippie posta: tocando el piano o la guitarra excelentemente bien. Muchos patinando con baile incluido.
Un Miami con mucha onda... y droga... pero esa que les da paz y locura de la "artística ", no la que da violencia. Jamás haría apología pero la sensación fue la misma a ese día de San Patricio en Dublin donde estaban todos en pedo pero del alegre, sin joder.
Paseamos por esa costanera llena de cosas raras y con toda esa onda que no deja de ser yanqui... tipo el teniente Dan de "Forest Gump" cuando ya está retirado y sin las piernas .. pero cuando está feliz, disfrutando que está vivo.
disfrutando. eso. así se veía la gente de Venice beach: disfrutando el sol, la música, el patinar, el pintar... el fumar.
Recorrimos también una pintonesta calle diagonal: abbot y después de una eterna espera en un negocio de gafas carísimas pero del que abusamos de su "restroom".
Con varios inconvenientes de comunicación de por medio, entre viajeras dispersas, con padre e hija de la agencia... uf, más que ejercicio de la paciencia, con estas cosas y otras, creo que me gané un lugar VIP en el cielo.
Después de varias horas al cohete y al rayo del sol (pero por suerte con wi fi de un local), nos reencontramos con las otras, colocamos a una que estaba con nosotras pero quería ir a santa Mónica (somos muy buenas) y nos fuimos, las rebeldes, a buscar al de la agencia y a su hija así hacíamos número para el Uber y no nos salía tan caro.
Mi plan en el downtown era cualquiera que incluyera un par de gloriosas horas sólo conmigo misma, decidiendo tiempos, cuándo hablar, cuánto gastar. Un poco de relax de la movida en grupo que está buena por momentos, ponele, pero... un poco menos estaría genial.
A las chapas subí a la habitación que estaba mucho linda porque tenía las camas tendidas y era sólo para mí!! qué placer!
No me podía ir de Los Ángeles sin antes pasar por un tal "Ross" del cual algunas habían vuelto espantada y otras maravilladas.
Andar sola al atardecer por las calles del barrio del hotel mete miedo. No veo que nadie haga nada, pero caminar entre vagabundos, homeless y demás pidiendo comida, plata... no está nada bueno. No puedo explicar la cantidad de gente durmiendo en la calle que vi acá: 3 por cuadra seguro, muchos instalados con carpas... un horror. Incluso un día vi cómo una comunidad de homeless se acercaba a un camión que era para lavar ropa. o sea, tan instalado está el tema de los sin hogar que supongo la misma comuna, municipio, gobierno local, les brinda la posibilidad de lavar ropa y no sé si a ellos también.

En fin, viendo el lado B para nada glamoroso de la ciudad, llegué al famoso Ross dress for less, o sea "vístase por menos". Una especie de "Los 5 hermanos" gigante, realmente con muy buenos precios pero todo al por mayor y caóticamente ordenado. Quienes compraban eran latinos que caminaban hablando por celular a los gritos.
Traté de salir antes de que oscureciera más. Nada de volver a ese CVS (cadena del tipo farmacity pero con todos productos "tamaño bebé", según 220)... rápido al hotel.
Me bañé, ordené la valija y disfruté rápido mi momento conmigo misma.
No tan tarde volvió 220.
adiós Los Angeles. Mañana, nos vamos a Las Vegas.


















domingo, 31 de marzo de 2019

Sólo amigos


Era día libre pero todas quisieron ir donde yo ya sabía que quería ir mucho antes que ellas: a los estudios Warner.
Más allá de las películas de esa productora, a mí me interesaba, MORÍA, por ver los estudios de Friends o mejor dicho, la réplica con varias cosas de utilería que usaron realmente para la serie. ¡qué serie estupenda! No me canso y ya creo que no me cansaré jamás de verla.

Por suerte para mí, también todas decidieron volver al paseo de la fama, donde están las estrellas. Suerte no porque ame andar con 16 personas a todos lados y siguiendo sus ritmos, sino porque acá las distancias son grandes y los medios de transporte caros y mal "comunicados", así que vivimos andando en Uber que acá no tienen ni cero drama con los tacheros, funcionan genial y si somos varios, termina saliendo igual o con suerte más barato que tomándonos un micro. Pasé de desconocer el Uber a tomar mínimo dos por día. [insisto que este no es justamente el viaje más barato que hice... casi diría que es de los más caros. Por el tema del transporte desde ya -caminando se puede hacer poco por culpa de la mala ubicación del hotel quizás, no sé- y porque al final no hay nada barato!! compraba mejor en euros!! bueno, y ni hablar de las viajeras que resultaron paquetas y con necesidad de sentarse en un restaurante para el almuerzo y para la cena!! y eso que me les escapo para el cafecito de media tarde! En fin, ohhmmmm]
Volví entonces por tercera vez al paseo de la fama. Fui libre un par de horas y juro intenté buscar las estrellas de Clarck Gable, Katharine Hepburn... pero son más de 2000, el sol pegaba fuerte en la cara (parezco un mapache con la marca de los lentes de sol) y yo también quería alguna turistada si es que estaba en precio.
Así como un pájaro libre,  mi tiempo traté de meterme en donde quise y como la propuesta era encontrarnos todos a tal horario en el Dolby (donde se entregan los Oscars) aproveché para hacer mi almuerzo low cost (y almorcé sólo porque sabía esperaba una tarde larga): sándwich de súper con agua que me había llevado del hotel.
Casi media hora después de la hora acordada (acá todos se olvidaron la puntualidad) salimos hacia los estudios Warner... en Uber!!

Ya ver el tanque con la W gigante con me emocionaba. Me había olvidado los costos de todo, la suba del dolar, mi habitación compartida, mis compañeras de viaje compradoras compulsivas... y encima Noe me cebaba aún más: "¿viste Barbi? ¿Te gusta? ¿Viste el tanque?". Sabía igual que yo  que era la única persona que realmente DESEABA estar ahí.
Después todas se engancharon porque era inevitable. El tour el español ayudaba. Que acá se filmó tal escena de tal película, que esta es la casa de tal en tal serie y acá está el balcón donde se dan tal beso tales... era estupendo. Recorríamos en un micrito abierto una suerte de "cualquier ciudad" como ellos mismos la llaman. Calles, casas, parques, banco, estación de policía... todo de mentira y de verdad.
Entramos también al estudio donde hoy por hoy graban "the big bang theory", la serie o el estudio de Ellen, el programa de TV. Visitamos un museo con vestuario de distintas películas... un tour de dos horas más o menos, genial! y claro que pasamos por la réplica del Central Perk para sacarnos la foto en el sillón, o jugamos a ser Harry Potter o Batman con los cromas atrás que después nos generaban el escenario completo y nos veíamos volando en escoba o manejando una súper moto... después te vendían la foto y el video que esta vez nadie compró por lo caro que era.

Y como no podía faltar shopping, otro Uber! pero para "The Grove"... lindo, pero ya a esta altura estoy podrida y no me importa si en la calle hay lucecitas o un conejo gigante.
Caminé un rato por mi cuenta y por suerte me topé que otras con internet (otro poroto menos para EEUU con el wi fi gratis... no hay en ningún lado!!) y también se querían ir, incluida Noe y los camarógrafos. así que compramos unas pizzas para llevar y esos que partimos, comimos tranqui y más barato en el hotel.
Bravo!

instantáneas

























Santa Mónica

A la mañana me corté sola. Tenía mucho grupo el resto del día y parece a nadie más que a mí le importa hacer otra cosa que no sea shopping. Bueno, quizás sí una o dos más, pero ninguna se prendía a mí visita religiosa.
La iglesia hiper moderna la habíamos visto desde el micro del tour pero estaba bastante cerca del hotel (¡al fin algo cerca que no sea tokyo town!) así que ya estaba decido la noche anterior.
Con el Google map parecían muchas cuadras pero se hacían rapidísimo caminando.
La catedral de nuestra señora de Los Ángeles bien podría confundirse con un shopping desde afuera... y desde adentro casi también!!
Cochera, gift shop, un parque en el medio ¿?... yo creo que enta una tana en esta catedral y se descompone.
El único templo que seguro le gustaría a Pater por su minimalismo, modernidad y sobriedad (raro esto último en los barrocos yanquis).
Cada tanto volvía a chequear si realmente era una iglesia católica.
Salí bastante rápido pero con mis tiempos. Como la "cathedral" tenía wi fi llegué a saber que las viajeras de Noe estaban haciendo estragos en un shopping o algo así y ya me pareció razonable unirme a ellas. No vi otra cosa culturosa para hacer cerca. Mis planes de visitas a cementerios se cayeron cuando vi las distancias y carreteras de Los Ángeles. aunque en mi visita eclesiástica de repente me encontré en el mausoleo rodeada de clamorosos nichos y la verdad... me dio ganas de huir. Lo de los cementerios no era por morbo sino para ver las tumbas (al aire libre que no me dan tanta impresión) de varios artistas de la historia del cine y la música.

Finalmente queriendo ir al shopping me perdí y al divisar el hotel, preferí volver.
Unos matecitos, un poco de paz conmigo misma y ya después no daba volver a salir. Teníamos que estar listos para el tour pautado.
Noe estaba en el hotel así que bajé ya pronta. Otra tampoco había ido a ese shopping.

Otra vez en camioneta pero sin Porcel como chofer, nos fuimos al largo camino hacia Santa Mónica, ciudad costera de Los ángeles. Lo más famoso del lugar, aunque cueste creerlo, es un parte de diversiones muy antiguo que consta de montaña rusa, autos chocadores y la única vuelta al mundo hecha en un muelle y que funciona a luz solar, entre otros. En el mismo famoso muelle, ya que fue locación de muchas películas y series, dentro de las atracciones, había todo tipo de juegos de feria bien yanqui como el de embocar agua en tal tal lado para ganarte un osito, o un martillo gigante para golpear una base y chequear tu fuerza... en fin, quien vio una película norteamericana o quien ve los Simpsos, puede imaginarse el lugar.
Este parque de diversiones sí me divirtió: autos chocadores que siempre amé y la vuelta al mundo tan bien ubicada que en un momento sentis que estas en un globo aerostático, no sé... quedas suspendida sobre el mar y ves el hermoso paisaje de la costa californiana: agua, arena y montaña. precioso. No podía creer no tener vértigo o miedo, hubiese quedado girando por siempre.
Cuando terminamos eso, ya era tarde para Venice beach Entonces quedaba el recorrido por santa Mónica fashion... Shopping otra vez! Mi compa de habitación con su inimputabilidad decidió bajar a la playa y tuvo la suerte que la hija de Carlos (el de la agencia) la acompañó. Yo en cambio quedé con la masa de gente siguiendo a Carlos que a los tumbos y trajes nos llevó hasta una calle peatonal top top top, "Promenade" y ahí nos largó por un par de horas. No tuvo opción, las compradoras compulsivas y adineradas a los dos segundos de llegados ya se habían metido en el primer local de ya no sé qué casa top.
El fastidio de la uruguaya chica ya era peor que el que tenía en el shopping de Beverly Hills. Estaba con ella en el exceso de momentos de compra, pero aunque se me vencían las piernas, yo quería ver qué ofrecía esa calle tan pituca... no para comprar, porque mi bolsillo en este viaje no lo permite, pero para chusmear.

Después de más de dos horas, espera, impuntualidad y desorden, nos juntamos para comer en un restaurante (eh... no me estaría dando el presupuesto si todos los días vamos a almorzar y cenar en un restó). Menos mal que el almuerzo lo había pagado Carlos. Bravo, Carlos!

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jueves, 28 de marzo de 2019

La gente de la Universal

Hoy tocaba Universal Studios y un paseo a la noche por long beach que no se realizó premeditadamente. no sé.

Desayuno en el hotel con las "ricuras" que compramos en el súper oriental ayer.
Salimos un poco más tarde de lo previsto y entre el tráfico usual de Los Ángeles y el suicida que no tuvo mejor idea que terminar con su vida justo en la carretera que íbamos a usar... llegamos al parque demasiado cerca del mediodía o ya no sé a qué hora porque el día fue chicle.
Los excelentes recuerdos que tenía de universal de orlando, se diluyó en muy poco tiempo. y por supuesto es pura apreciación personal porque acá las "viajeras de Noe" creo que quedaron chochísimas con el parque y claro que sí: deslumbrante su edificación y estética... pero para mí justamente por eso: muy Disney.
yo quería "los estudios universales" y era en realidad un universal parque de diversiones, un parque de juegos y tiendas... de los juegos.
Harry Potter que ni la vi y montaña rusa que no subí. Espectáculo con agua y efectos, el juego virtual de los simpson y cena en el resto de bubba gum.
en todos los intermedios:
paseo, caminata. gente, fila para entrar a los juegos, a la tienda, al restaurante, al baño ... a todo!
$$$$$$
Pero lo mejor y por lo que todo valió la pena: el tour por los estudios! para eso vine: cine/ Hollywood. Valió la pena, incluso la fila que tuvimos que hacer para entrar que duró casi la misma hora reloj que el tour.

[desde ya descartadísima mi visita a los cementerios. No es ciudad para mis paseos a pata y low cost]

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