"Voy a hacerle una oferta que no podrá rechazar", dijo Vito Corleone (El Padrino- 1972) y digamos que a mí me dijeron algo parecido y acepté nuevamente viajar.
jueves, 4 de abril de 2019
La mujer Cañón
Reviví el despertador que uso de lunes a viernes en La Plata y poquito pasadas las 6 am, sonó. A las 7 nos encontrábamos todos en la recepción para la visita al Gran Cañón.
Los de la agencia y el pobre Pedro (cámara menor y divino) fueron en un auto/camioneta y todos los demás en una camioneta/micrito.
A los 40 minutos de viaje, parada en la represa Hoover, que abastece a tres estados. Ahí mismo, cruzamos del Estado de Nevada al de Arizona.
Una hora y pico más de viaje con parada técnica para baño.
La inmensidad del Gran Cañón deja pasmado a cualquiera. El camino desértico ya predispone y te saca totalmente del caos plástico de Las Vegas. Las bolas del desierto (esas plantas), "joshua tree" o árbol de Josué: esos con ramas pero pirinchos de cactus arriba. Amarillo, ocre, montaña... la nada misma.
Primero te ponen una pulsera con código de barras y luego vas a una terraza de vidrio donde te sentís caminando en el aire. Nada recomendable para vertiginosos. Tampoco estuvimos tanto y tampoco pudimos sacar fotos (ese es negocio armado para ellos) así que previa pasada por giftshop, el guía muy copado nos llevó hasta un excelente lugar para sacar miles de fotos y después almorzar. El almuerzo estaba incluido en el "parque" del gran cañón. Leían el código de barra de las pulserita y te servían carne o pollo (a elección) con puré de papa, choclo y una mini ensaladita. Ah! y una galleta como postre. Y ahí almorzaba, entre desierto, cañón y cuervos bien negros que te pasaban por al lado como si fuesen las palomas de La Plata y de los cuales tenías que cuidarte: dejabas un rato el plato descuidado y chau! te robaron la comida!
Muy interesante la visita , realmente. No lloré de emoción como mi tía cuando vino, pero me gustó. No esperaba. La tierra es "propiedad" de una comunidad indígena que no recuerdo como se llama, pero al revés de nuestro país, aquí el gobierno y los habitantes primitivos llegaron a un acuerdo. Es probable que a los pobres algo los hayan cagado, pero por lo pronto está este parque que no sé cuánto sale visitar porque estaba incluido en el paquete del viaje. Se puede ir como nosotros o también recorrerlo en helicóptero pero con un precio muy alto. Los nativos mientras, siguen viviendo por ahí (jamás vi sus casas o nada, solo unas mujeres que mostraban su danza... pero muy para show, para nada real lucía) y también pueden incluso ir a la universidad de forma gratuita. (acá todo se paga, todo).
La vuelta no sé cuánto duró, creo que más de dos horas, pero fue insoportable.
A la vuelta, comenzaron las discusiones en el grupo (entre todas menos yo) por las entradas de Coperfield y las de Michael Jackson y que mejor olvidar el itinerario e ir al outlet mañana... uf, qué lindo viajar sola. Qué suerte yo no voy a ir a ninguno de esos shows.
Al final no organizaron nada porque acá entre que está todo tan mal organizado y cada una tiene intereses diferentes a la otra... conciliar es complicado.
Yo me llevé a 220 (Córdoba) a un local que no había ido y a la vuelta baño rápido y a cenar en el mismo Hotel que es como un shopping, con casino... es cualquier cosa!
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