Qué ilusa.
Realmente esa madrugada casi la mato a 220. Se ve que uno aguanta y aguanta la desconsideración, le pone buena onda a lo ordinario, al egoísmo... pero después de tantas noches con sueño tan cortado, uno explota. Bueno, eso sucede con la "gente normal", no con ELLA que se guarda la mierda, implosiona y así sigue masticando porquería y generando bronca.
¿Es necesario despertarte antes de las 6 am y ponerte a hacer la valija sin tener ni el menor resguardo por tu compañera de cuarto? ¿es necesario? ¿de verdad tenes que abrir y cerrar puertas a lo bestia o los cierres de las valijas 50 veces por minuto? Nos vamos mañana y tenes toda la tarde y mañana sin planes como para hacerla tranquila...
¿es necesario hacerlo a la madrugada de esta noche siendo que sabes tu compañera de cuarto se tiene que levantar temprano? ¿de verdad? ¿todos los días me vas a despertar con ruidos por demás innecesarios y tan poco amables?
Parece que sí.
"Qué suerte que tuvo Córdoba que le tocó con vos", dicen las demás en tono jocoso y yo asiento aceptando a esta altura que no me va a dejar dormir nunca.
Me resultó pesado despertarme por su insomnio ruidoso los primeros días. La escuché comer galleta de arroz, mirar videos de Instagram, caminar, abrir y cerrar puertas... a las 2 am a las 4 a las 6 a.m.. Después de la segunda noche, Noe con tono dulce le insinuó: "vas a tener que bajar unos cambios o te vamos a cambiar. Tenes que dejar dormir a tu compañera". En ese momento consideré correcta la advertencia pero no me preocupé.
Anoche imaginé pegarle con algo. No puedo entender que no entienda que está conviviendo. "¿No le decís nada? Yo la mato me hace eso", me dicen los demás, pero como después es graciosa... queda en la nada. Yo tampoco hablo porque me resulta increíble y poco atinado educar a una chica de 34 años. No es lo que me toca... sólo aguantar. Aguanté tantas noches, no voy a armar bardo en la ante última. Además otro poco me da miedito, qué sé yo. Igual estamos bien cuando congeniamos, y podría escribir mucho sobre ella porque da para mucho... pero bueh, sólo quería dejar en claro que no dormí ni dormiré hasta estar en mi cama.
Aceptadísimo.
Con el grupo "las mala onda" (y yo me excluyo porque estas tienen tanta mala onda y están tan fastidiadas con todo y todos, que yo soy casi un cascabel, o realidad muy 'agua de tanque') ya teníamos el plan outlet. Con la uruguaya que odia el shopping -pero vino a un viaje que tenía pautado varios días de compras-, con la porteña que ya antes de viajar se peleó con el de agencia -Noé la sacó del grupo de chat y le dijo que no viaje pero después parece pidió muchas disculpas y fue aceptada otra vez- y con la chapa chapita que no se sabe si es o se hace -que no soporta el sol, ni la playa, ni que le saquen fotos y se anotó con insistencia en un viaje que incluía todo eso de ante mano-, con todo ese combo nos tomamos un Uber lleno de onda hacia el outlet.
"Vos no te querés quedar mil horas, ¿no?" me atajó la uruguaya tirándome toda la buena energía. "Si no era así abierto no venía ni en pedo" terminó de decir cuando llegamos a un complejo lleno de locales pero como un barrio de negocios, no a un shopping. Yo también estaba podrida de compras pero, ¿para qué miércoles me la pasé amarreteando, generándome úlceras estomacales cuando veía que pintaba turismo gourmet? yo me había guardado lo más que podía (y tenía) de doláres para ser finalmente feliz gastándolos sabiendo que ya no iba a haber mucho más gasto! Uh, Dios... ohm ohm
Nos dimos dos horas para recorrer solas y hacer un reencuentro para ver cómo seguíamos. Yo había logrado conseguir regalos pero no había habido tiempo para comprar algo para mí.
"Es una mierda y todo caro", me dijo la porteña cuando la encontré. "No compré nada" decía sosteniendo dos bolsas de Guess y otras con perfumes. Bueh, mató la onda. Y yo que quería que me dieran unas horas más que no había visto nada.
Chapita ya había comprado la valija que era para lo que había ido pero con su buena predisposición, aunque con desgano, accedió a unas horas más cuando por suerte apareció la uruguaya anti shopping que entre "ta ta ta" lucía bastante más entusiasmada y con buen semblante. No como el mío que aún a pesar de las horas de sueño, estaba estupendo. Todo a cielo a abierto y con cuponera de descuento, ELLA renace. Calculadora en mano, sola y haciendo análisis de mercado... la verdad, suelo hacer muy buenas compras. Me las merezco . Vengo pichuleando desde el día uno, sufriendo con cada gasto innecesario e impensado para mi estilo de turismo.
En fin.
Volvimos las súper poderosas y aún con resentimiento por la noche de anoche , me fui a la pileta donde estaba sola mi elegante "concubina" cordobesa.
Me mandoneó un poco pero después llegó Noé que entiendo ve la situación y la paciencia China que tengo, y se "calmaron" las aguas. Todo bien. Escribo acá pero como desahogo, nada más. ¡Y para no olvidar que en este viaje me gané el cielo de los buenos!... o de los boludos!! jajaj
A la noche todas menos un par, se iban al show de Michael Jackson. Ya conté que no tengo mayor interés en esos espectáculos. Y menos si salen 130 doláres. El de ayer estuvo muy lindo, muy loco, muy interesante ver a los tremendos acróbatas del cirque du soleil, pero no volvería.
Imaginé entonces una tardecita tranqui, yendo a un negocio más por el barrio, un baño en paz... pero resulta que como es el cumple de una y se festeja, los genios organizadores planearon una sorpresa para la cumpleañera saliendo desde el restaurante del hotel donde era el show de Michael (show al que las cumpleañera tampoco había ido)... que quedaba a más de media hora caminando!
Creí que iba a explotar de la impotencia pero al final... todo salió genial! Ninguna de las tres que habíamos quedado en el hotel teníamos la aplicación de Uber así que nos tomamos un taxi. Ya fue. Evidentemente este es el viaje donde más gasté en transporte.
La del cumple, Yanina Latorre, que todo el viaje me generó lo mismo que me genera dicha panelista, finalmente estuvo re tranqui y buena onda.
Cenamos en un restaurante en el hotel MANDALAY BAY (que como todos era también shopping y casino) y de repente, la sorpresa para todas. Apareció una camioneta/boliche, tuneada por dentro con luces de neón, un caño, champán, baileys y música que se baila en Argentina, digitada por el celular de Noe.
Todas fuimos cascabeles. Todas sintonizamos igual esa última noche. Desde Yanina hasta la porteña. Las más viejas, todas. Los camarógrafos, los de la agencia... todos estábamos en FM.
Bailamos, cantamos, tomamos... todo recorriendo Las Vegas.
Tan bien la pasamos que esa hora de micro boliche se nos hizo demasiado corta y sólo sirvió como precalentamiento para seguir.
Debo admitir que la idea que había girado antes de ir al boliche OMNiA aún me daba escozor. Boliche en el que la entrada sale 30 usd así que si van las Kardashian o el resucitado Sergio dennis a mí me importa muy poco.
Por suerte creo que todo eso sólo había sido una pantomima o no sé, y felizmente todas acordamos en entrar al bolichón en el mismo hotel. No importaba si era un gaterío, si todos estaban pasados como siempre en Las Vegas, la onda la teníamos toda y la íbamos a pasar bien igual.
y así fue.
Bailamos esa música imbailable todos juntos, sin cámaras más que las de los celulares.
Todos menos el pobre Pedro que al ser menor de edad creo que lo rajaron de todos los lados en Las Vegas (hasta a mí me pidieron el DNI cuando quise comprar alcohol y aún mostrándolo no me dejaron comprar una ficha del casino).
Tremenda noche. Divertida. Todos contentos. Genial.
Tanto que a nadie le importó que al otro día 9:15 am nos pasaban a buscar para ir al aeropuerto y algunos teníamos la valija a medio hacer.
A las 2 y algo nos fuimos con un par.
Córdoba quedó desparramando cordobesitud y como obviamente perdió el último día la tarjeta llave de la habitación, para intentar que no me despertara al llegar toda dada vuelta, dejé la puerta entornada.
Ilusa yo! Cerca de las 4 apareció haciendo quilombo y a los segundos cayó rendida como nunca. Tanto que volvió a despertarme con el ruido a motor que tenían sus ronquidos. Juro que me desperté pensando que había una construcción. (si fuese psicóloga/ psiquiatra yo creo que la diagnosticaría con grandes problemas de ansiedad, entre otros, pero bueh...)
Grabé el ronquido y todo y nos reímos todos de sus sonidos.
Así fue el último día, así fue el viaje con Noe que ya terminó con un lindo broche, con un gran momento... divertido pero que, como todo lo que pasa en Las Vegas, queda en Las Vegas... y en las redes sociales, como completan ahora el dicho los mismísimos yanquis.
See you Vegas!
hasta la vista, baby.





















































